La presencia de productos chinos creció con fuerza en el país. El Multicentro Alonso Ovalle, en pleno Paseo Ahumada, refleja con claridad esta transformación. Entre decenas de tiendas de importados, comida extranjera y ventas al por mayor, aún resisten algunos locales nacionales que mantienen viva la tradición y el trabajo chileno.
En las últimas décadas, el comercio chino ha ganado terreno y ha desplazado diferentes espacios que antes dominaban los productos nacionales. El Multicentro Alonso Ovalle, ubicado en pleno Paseo Ahumada a pasos del Metro Universidad de Chile, es un ejemplo evidente de esta transformación: Un espacio que alguna vez estuvo marcado por locales nacionales, hoy concentra en su mayoría tiendas de importación, ventas al por mayor de productos chinos y comidas extranjeras. Aún así, entre pasillos, hay locales emblemáticos que apuestan por lo hecho en Chile.

La tradición de lo hecho a mano
El local Bonita, atendido por Juana Lara, lleva 28 años vendiendo productos nacionales diseñados por ella. Sombreros, chupallas, ponchos y pañuelos de cueca son los más destacados. Para Juana, la competencia con los locales chinos es difícil, porque los clientes ya no optan por la calidad de un producto, y la mano de obra chilena “está muy perdida”.


También, mencionó que con el paso de los años, ha perdido clientes. “Llegaba mucha gente de afuera a comprar, porque en el segundo nivel era un mall de todos los chinos que vendían por mayor, y después del estallido social, nos cambió la vida”, mencionaba.
A pesar de los cambios, más el aumento de la delincuencia y otras cosas, Juana mantiene en pie su local porque su clientela es persistente y antigua. “Antes era buenísimo, pero bueno, los cambios de la vida”, comentó.
Productos originales vs de imitación
Otro local que ha sabido mantenerse es Sector Sur, a cargo de Juan Pablo Vittel, especializado en merchandising oficial del club Universidad de Chile. Con 17 años en la galería, su negocio se ha sostenido gracias a la venta de productos originales y licenciados.


A pesar de trabajar con locales que venden sus mismos productos, pero en versión de réplicas, para él no es tanto problema. “El tema de que venga mucha gente a esta galería a buscar réplicas o cosas así, no se da mucho. Lo que ellos vienen a buscar es ropa al por mayor, que antiguamente en el segundo piso existía”, dijo.
Sin embargo, destaca que la galería ha cambiado con la llegada de negocios de tecnología, accesorios de celulares, ventas de kpop y tiendas de gastronomía extranjera. Igualmente, no se ha visto afectado por pérdida de clientes, porque “su clientela es segura”.
El cuero nacional
Con más de 30 años en el mall, Zenley es un clásico local de productos confeccionados con cuero: cinturones, carteras, guantes, maletines, etcétera. Su dueño, Luis Hernán Centeno, de 81 años, ha visto de cerca cómo la galería pasó de estar llena de productos nacionales a tener mayoría de tiendas chinas, pero para él, es algo “natural”.
Aunque es algo que sucede con el paso del tiempo, como menciona Luis Hernán, el efecto de la venta de productos chinos, para él, afecta más en “la afluencia de personas y educación”, destacando que, antiguamente, las personas venían y observaban los locales, pero que ahora, “no sucede tanto”.
Pese a la disminución de clientes y la dificultad de competir en precios, su permanencia se sostiene en el manejo constante. “Uno sobrevive cuidando la economía, no hay otra. De no malgastar el dinero y cuidarlo”, dijo.


¿Una tendencia o la nueva “normalidad”?
Según el medio La Tercera, el crecimiento de los malls chinos ha sido explosivo. Solamente en febrero 2024 y agosto 2025, el número de estos locales aumentaron en más de un 59%. Por parte de los retail y restaurantes de comida china, también crecieron con un 58% entre 2022 y 2025, donde su punto más alto de localidad es en la Región Metropolitana, ya que se ubican casi dos tercios de locales, llegando a un 64,5%.






