El conflicto en la XI Región, agravado por la violencia, la pobreza y el crimen organizado, demanda una estrategia dual. Dirigentes de Republicanos y la UDI coinciden en que el fin del terrorismo con “mano dura” y el plan de reparación público-privada del candidato de su sector es el camino para recuperar el bienestar de la zona.
La Araucanía ha sido calificada en los últimos años como un territorio de extrema complejidad debido a la existencia de fenómenos como el terrorismo, narcotráfico y una pobreza estructural que la sitúa como una de las regiones más vulnerables de Chile. Este panorama ha generado un profundo conflicto social y un sentimiento de abandono estatal entre sus habitantes.
Frente a esta crisis multidimensional, el candidato presidencial José Antonio Kast propone el plan “Araucanía Libre“, una estrategia de cinco puntos que prioriza el combate frontal al terrorismo y la recuperación económica. La adhesión a esta propuesta es amplia entre los representantes de la derecha regional y nacional, quienes ven en la combinación de mano dura y reparación social la única vía para recuperar el orden y progreso.

El Estado de Derecho como eje central de la paz
El primer y más crucial punto del plan es la recuperación total de la seguridad, considerada el “punto de partida” para cualquier solución. La falta de Estado de Derecho ha desplazado la inversión privada, mermando el trabajo y la calidad de vida de las comunidades.
Para Miguel Huitraqueo, Presidente de la Juventud UDI de la Araucanía, el problema no reside en la falta de leyes, sino en la voluntad política para aplicarlas, incluso asumiendo los costos políticos que ello conlleva. Huitraqueo enfatiza que herramientas como la Ley Antiterrorista ya están disponibles, pero se requiere un liderazgo con “mano dura” para hacer que el Estado de Derecho se respete en cada rincón de la región.
En este sentido, el plan de Kast establece el combate frontal al terrorismo como prioridad presidencial y promueve el uso de todas las herramientas constitucionales, legales y la inteligencia y tecnología (como el uso de drones y vigilancia). Para Joaquín Novoa, Presidente de la Juventud Republicana de la Araucanía, la medida clave es la aplicación del Estado de Sitio -una figura que permite un control más riguroso que el actual Estado de Excepción -para atacar directamente a los grupos armados y desarmarlos.
La recuperación del progreso perdido: Un plan de reparación
La segunda dimensión del plan aborda la deuda social acumulada por años de abandono, la cual se manifiesta en un grave déficit de infraestructura. El terrorismo no solo ha quitado vidas, sino que también ha “matado el futuro”, impactando en la salud, educación y productividad.
El Plan Araucanía Libre propone:
–Inversión Pública y Privada: Un plan para levantar cuarteles, postas, escuelas y centros comunitarios, además de reconstruir caminos y consolidar la conectividad digital.
–Protección a las Víctimas: Indemnización, protección de testigos y apoyo integral a quienes han sido afectados por la violencia.
Mauricio Cárdenas, Presidente nacional de las Nuevas Generaciones UDI, enfatiza que la solución debe ser integral, incluyendo no solo el fin de la violencia, sino también centros de salud, centros educacionales y reparación a las víctimas. Héctor Urban, ex consejero constitucional por la XI región y vicepresidente regional del Partido Republicano, destaca que la reconstrucción de postas rurales y colegios, que han sido quemados como un ataque directo a la sociedad, es un gran desafío que debe ser abordado por el Estado.
La importancia económica de este eje se subraya en el objetivo de que la Araucanía vuelva a ser un motor de desarrollo agroalimentario. La región produce alrededor del 80% del trigo consumido a nivel nacional, un sector que se ha visto gravemente perjudicado por los ataques. Al devolver la seguridad, se espera recuperar las inversiones y la confianza entre los habitantes.
El problema con el terrorismo y narcotráfico
Los líderes regionales pro-Kast reconocen que el camino para recuperar el orden no será fácil. La postura de “tolerancia cero” frente al terrorismo generará un ambiente de alta tensión, y el presidente deberá enfrentar el riesgo de que los grupos violentos respondan con mayor agresividad.

Mauricio Cárdenas valora que Kast demuestre el carácter necesario para enfrentar a los terroristas sin que le “tiemble la mano”. En contraste, los entrevistados critican las decisiones tomadas por la izquierda en la historia reciente, que han sido percibidas como “populistas” e incluso como una forma de “avalar la violencia” al oponerse al Estado de Excepción o negar el terrorismo.

La inseguridad en la Macrozona Sur se ha exacerbado al punto de que existen zonas donde el Estado ha perdido completamente su presencia, un hecho que Héctor Urban describe como una realidad brutal y no un simple mito. Él enfatiza que hay territorios que están siendo activamente controlados por el narcotráfico y la violencia.
La gravedad de la situación radica en que si el Estado no tiene acceso a estas áreas, menos lo tendrá un particular, forzando a los habitantes a someterse a los grupos fuertemente armados.
Esta dinámica convierte la violencia, según la perspectiva del ex consejero, en un terrorismo de Estado con un claro objetivo político, que busca la división territorial y la consecución de fines subversivos.
El plan “Araucanía Libre” se presenta, por lo tanto, no solo como una propuesta de gobierno, sino como una declaración de principios que busca un cambio radical. El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de conjugar la fuerza del Estado para erradicar el terrorismo y la empatía para sanar las profundas heridas sociales y económicas del sur de Chile.
Otra mirada a la propuesta de Kast:





