El programa del candidato republicano reconoce la existencia del cambio climático. Sin embargo, uno de sus voceros la negó en entrevista. También, propone el avance a la neutralidad de emisiones de carbono, pero priorizando flexibilizar las regulaciones. Por una parte, la ministra de la cartera de Medio Ambiente, Maisa Rojas, confía en los avances y robustez de la institucionalidad actual. Por otra, expertos cuestionan las políticas medioambientales del abanderado de derecha calificándolas de preocupantes y contradictorias.
En el contexto de la segunda vuelta presidencial de 2025, el debate por la política medioambiental ha quedado de lado en una segunda vuelta protagonizada por la agenda de seguridad, la economía y la inmigración irregular. La encuesta CEP N° 95, determinó que medio ambiente es la decimoquinta categoría a la que el Gobierno debería dedicarle mayor esfuerzo según la ciudadanía.

A pesar de lo anterior, el programa de José Antonio Kast menciona la protección medioambiental en algunos puntos de su programa. Específicamente, el documento programático del candidato del Partido Republicano señala que, en un eventual gobierno, promoverán una facilitación regulatoria “siempre con pleno respeto al medio ambiente”.
También, el programa menciona que promoverán una transición energética y que impulsarán el desarrollo económico compatible con los ecosistemas, “especialmente frente al escenario del cambio climático“.
Sólida institucionalidad y voluntad política
La ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, conoce de cerca lo que está en peligro, pero evitó referirse explícitamente a asuntos relacionados a las campañas presidenciales. A pesar de lo anterior, indicó que bajo su administración se aprobó la Ley Marco de Cambio Climático y se creó el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), hitos que, a su parecer, son trascendentales.
Sin embargo, advierte que la progresividad de estas instituciones dependerá de la voluntad política del próximo gobierno. “El SBAP va a depender mucho de cómo la próxima administración asegure de que estén las personas y el financiamiento para la operación”, señaló.
Así, aunque intentó ser escueta con su declaración y se limitó a referirse a asuntos meramente técnicos, dio a entender que la implementación de la nueva institucionalidad ambiental podría frenarse en un escenario en que la protección medioambiental tiene poca prioridad.

Expertos problematizan la propuesta republicana
Lo anterior es compartido por Valentina Acuña, socióloga asociada al Centro de Estudios Interculturales e Indígenas de la Universidad Católica (CIIR), quien observa con inquietud el avance de la ultraderecha. Para ella, el retroceso de las políticas medioambientales no es una posibilidad futura, sino un hecho actual. “Cuando fueron las elecciones, muchos proyectos de consultoría ambiental se paralizaron. Eso de cuenta de que hay una injerencia entre el poder político y el económico respecto este tipo de temas“, afirmó.
Además, la socióloga explicó que para la ultraderecha la normativa ambiental es una “traba” al crecimiento económico y aseguró que le preocupa que se flexibilice demasiado, incluso ocupando mecanismos no legislativos, como decretos. “Yo desconfío plenamente. Podrían usar decretos u otros mecanismos para eludir los procesos de modificación legislativa”, afirmó.
También agregó que, a su parecer, la flexibilización de la protección ambiental llevará a movilizaciones. Sostuvo que las organizaciones medioambientales “están en una posición súper complicada. Va a tocar que la sociedad civil presione para que esos cambios no se realicen, o sean paulatinos”.
A su vez, Benjamín Navarro, ingeniero asociado a la ONG Ambition Loop, indicó otro asunto alarmante para la normativa ambiental: el negacionismo del cambio climático dentro del Partido Republicano. Afirmó que dentro del discurso de ultraderecha “hay una tendencia a desprestigiar los desafíos climáticos calificándolos como temas ideológicos“.

Navarro recordó los dichos del miembro directivo de Ideas Republicanas y, Patricio Dussaillant, en un capítulo del podcast Animales Políticos. En este, el director del think tank negó la existencia de un cambio climático provocado por la actividad humana. En cambio, en el programa del José Antonio Kast se afirma la existencia de este.
Para el ingeniero, esto demuestra una contradicción profunda, pero lo explicó sosteniendo que es un hecho que responde a conveniencia programática. “Mencionar en el programa el cambio climático es más estratégico, de darle legitimidad a lo que están diciendo y no quedar offside, que realmente priorizar lo que están hablando”, aseguró.
Sumado a lo anterior, el experto apunta que un posible gobierno de ultraderecha priorizará las soluciones rápidas que ignoran la complejidad de los conflictos socioambientales. Ejemplificó con el caso de las desalinizadoras como respuesta a la crisis hídrica. “Es una solución parche. Puede funcionar a corto plazo, pero no genera la resiliencia sistémica ni aborda los impactos a los ecosistemas marinos”, enfatizó.

En el gobierno de Kast, afirmó, habría más medidas de este estilo: privilegiar el beneficio económico y social del corto plazo. “No va a haber un entendimiento profundo de los desafíos. Va a haber una propuesta simplista a problemas profundamente complejos”, finalizó el ingeniero.
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