El Ejecutivo se comprometió hace dos años con la creación del proyecto de conservación que aumentaría la protección medioambiental de la región de 6% a un 22%. Sin embargo, esto todavía no sucede. Distintas organizaciones se manifestaron frente a La Moneda y escribieron una carta solicitando la firma del decreto que crearía el parque, pero no han tenido respuesta. Distintos representantes de las organizaciones Queremos Tupungato, Somos Cuenca y Plantae, y un experto en recursos naturales explican cuáles son las dificultades para sacar adelante el proyecto.
La campaña ciudadana Queremos Tupungato emplazó este miércoles 19 de noviembre al Ejecutivo para que firme el decreto que aumentará en 70 mil hectáreas el Parque Nacional Glaciares de Santiago y conformará el Área de Conservación de Múltiples Usos de Tupungato. Y es que, si bien el Presidente Gabriel Boric se comprometió con la creación de este proyecto en la cuenta pública de 2024, esto no se ha concretado a la fecha.
En específico, el proyecto intenta proteger un total de 142 mil hectáreas ubicadas a solamente 60 kilómetros de Santiago, abarcando el territorio entre el volcán Tupungato -en la frontera con Argentina- y Los Maitenes en San José de Maipo.

Debido a lo anterior, integrantes de las organizaciones firmantes de la carta Queremos Tupungato, Somos Cuenca, Plantae, y un experto en recursos naturales explican cuáles son los desafíos políticos y ambientales que enfrenta el proyecto.
Sólo una firma
Pilar Valenzuela, coordinadora general de la organización Queremos Tupungato, sostuvo que decidieron presionar al gobierno porque están preocupados por la falta de tiempo para proteger este territorio. “Apenas entró el Gobierno, inmediatamente conversamos con ellos sobre el tema de crear el parque y estuvieron de acuerdo. Pero el ministerio de Medio Ambiente se ha demorado muchísimo y queda muy poco tiempo“.
En el mismo sentido, el director de la fundación Somos Cuenca, Hernán García, explicó que tienen preocupación por el cambio de Gobierno y la falta de una agenda de protección medioambiental. “Sabemos muy bien, por las declaraciones que ha emitido un candidato de ultraderecha, que considera el tema ambiental como una ideología”, dijo aludiendo a José Antonio Kast.
García agregó que “lo que también nos genera preocupación es que el Presidente se comprometió a proteger este territorio. Ha pasado cerca de un año y medio de esa cuenta pública, y aún no tenemos respuesta.“

El coordinador de conservación de la fundación Plantae, Leonardo Aguilera, comentó que le parece extraña la demora que ha tenido la tramitación del proyecto en la cartera de Medio Ambiente. Hemos avanzado hasta el punto en que solo falta la firma del decreto que oficializa la extensión del parque. Extrañamente, esto ha demorado más de lo que corresponde“.
Añadió que “los pasos más complejos de conversaciones han sido superados (…) El cambio de Gobierno solo genera incertidumbre, porque significa hacer las conversaciones desde cero“.
“En febrero cierra la Contraloría. Nos quedan dos meses y diez días. Nos estamos empezando a comer las uñas. Esto no sale. Si no sale ahora, no va a salir”, sostuvo la coordinadora de Queremos Tupungato.
El valor de un ecosistema único
Tomás Soza, magíster en Recursos Naturales, explicó que el proyecto intenta proteger un área casi el doble de grande que todo el territorio del Gran Santiago e incluye distintos ecosistemas calve para la zona central de Chile. “Hay muchos ecosistemas de fauna, humedales, bofedales -humedales de alta montaña propios de la cordillera de Los Andes- y bosque esclerófilo”, detalló.

Entre las especies que la iniciativa intenta proteger, el experto sostuvo que “la zona central de Chile es un punto caliente de biodiversidad importante. Es un lugar que por sus condiciones geográficas es único en el mundo. Chile en general es bien especial”.

Además, indicó que si bien la zona central de Chile es reconocida a nivel mundial por su biodiversidad única, agregó que “es curioso que es la zona con menos áreas protegidas. Aproximadamente, un 80% de la Patagonia está protegida. En cambio, acá está muy poco protegido porque hay más actividades productivas”.






