Mala acústica, lejanía del Metro de Santiago y escasa organización son algunas de las principales críticas que recibió el recinto por personas que vivieron la experiencia en el lugar.
Luego de un mes y diez días del primer concierto realizado en el estadio, el Claro Arena comenzó a recibir quejas por el espectáculo que ofrece a sus visitantes. Tras el concierto de Miranda!, el mal sonido del recinto, la lejanía del lugar con respecto al Metro de Santiago y la falta de experiencia en conciertos son los reclamos que recibió el coliseo en el que juega de local el club Universidad Católica.
Macarena Neira, quien asistió al pasado concierto de Miranda! cuenta que hay un mal sonido. “Uno tiene la duda de que si es la productora o es la acústica del lugar. Pero al parecer es la acústica. Se escuchaba pésimo arriba donde yo estaba por lo menos. Los que compraban ticket de estacionamiento quedaban mucho más abajo. Y yo creo que ese es el problema. Porque uno compra por esos ticket y están mucho más alejados del estadio”, fueron sus palabras.
Además señaló que le gustaría mejorar la acústica y que tengan en consideración que se escuchaba mal en algunos sectores. Incluso dice que a veces entendía las canciones solo por la melodía.
Una jornada completa en el Claro Arena
Valentina Cendoya cuenta que conoció el estadio la semana pasada, precisamente el 8 de noviembre el dúo argentino hizo su presentación en el estadio ubicado en San Carlos de Apoquindo y fue una experiencia que la joven no volvería a repetir.
“Yo conocí el Claro Arena recién hace una semana en el concierto de Miranda!. Nunca había ido. Y lo primero que le encontré malo es que es muy lejos. Me demoró una hora veinte en llegar, aproximadamente. Tomé metro y micro y cuando me bajé de la micro en el terminal, seguimos caminando por alrededor de quince minutos por lo bajo, en subida. Entonces, queda muy lejos, lo cual creo que no me motivaría a comprar una entrada para otro evento ahí” fue lo primero que describió Cendoya al llegar al lugar.

Posterior añadió que tuvo que ver el show de pie y en una baranda ya que los acomodadores nunca le asignaron un asiento: “cuando ingresé al lugar, no lo conocía, nunca había ido, no recibí ninguna ayuda para llegar a mi asiento. En el Claro Arena existen dos sectores que se llaman Mario Lepe: alto y bajo. Y yo tenía (la entrada) en Mario Lepe alto y yo fui en dirección que indicaba un letrero con flechas y llegué hasta el que yo suponía que era mi asiento, no llegó nadie más, entonces yo me quedé ahí”.
“Cuando inició el concierto, pasado unas cinco canciones, llegó una persona a increparme diciendo que estaba sentada en su asiento. A mí nadie me había dicho nada, yo en algún momento había consultado dónde estaba (el asiento), me habían direccionado hacia allá. Y en medio del concierto llega una chica de seguridad acomodadora y me pide la entrada y me dice no, no es aquí. Vamos a ir hacia allá. Y cuando yo me muevo hacia mi sector que era Mario Lepe alto, en mitad del concierto había mucha gente que le estaba pasando lo mismo, porque los acomodadores no estaban del todo pendientes. Había mucha desorganización adentro”.
“Entonces a mí me sacaron a mitad del concierto del que yo suponía que era mi asiento y cuando intenté llegar al mío me fue imposible porque ya estaba toda la gente cantando de pie, mi asiento estaba en mitad de una fila, entonces no me fue posible. Y al final el acomodador me dijo quédate ahí al medio del pasillo, en la baranda. Lo cual a mí no me molestó en términos de visual, pero yo compré un asiento y no me pude sentar en ningún momento” fueron las declaraciones de la asistente.
Sumado a eso, Valentina señala que en “el concierto mismo, habían muchos problemas de audio. Las canciones sonaban descoordinadas, tú te ibas dando cuenta como los cantantes se daban cuenta y daban instrucciones por audífonos y no se arreglaba”.
Y al finalizar la jornada, Cendoya comenta que la salida fue otro de los motivos por el cual no volvería a asistir al lugar. “Se genera un taco y una multitud gigante. Porque todos los sectores llegan más o menos a las mismas puertas. Entonces todos salen por los mismos sectores y se genera de verdad que mucho tráfico humano”, dijo. Cerrando con que “cuando sales alrededor de las once, no hay metro cerca. Ya no hay posibilidades de tomar transporte, y pasa una micro solamente por ese sector”
“Todos los Uber, los taxis, los autos, partiendo de que hay un taco enorme afuera, se coluden entre sí. A mí me cobraron $15.000 pesos un taxi por llevarme a mi casa, pero compartiendo auto con cuatro personas más que yo no conocía. Pero si tú entrabas a Uber, te salían $50.000 por lo bajo para llegar al centro. Al aeropuerto, el mismo taxista ahí me decía que estaban cobrando $100.000. Entonces, creo que la ubicación se presta para que se generen estos problemas. También en donde terminas gastando mucho más y se vuelve un momento muy estresante”. Cerró Cendoya, repitiendo que no volvería a repetir la experiencia en el Claro Arena.
El Claro Arena según la productora Multimúsica

Respecto cómo ha sido trabajar con Claro Arena, Diego Martínez, ejecutivo de Multimúsica, señaló que trabajar ahí fue desafiante y complicado. “Con nosotros, fue una buena experiencia a nivel de equipo humano, recurso humano y todo el equipo de Claro Arena. Pero fue muy desafiante y muy complicado, porque Claro Arena, al ser un nuevo recinto, no tenía, obviamente, las experiencias previas”, dijo Martínez.
Además, mencionó que “cuando nosotros como Multimúsica hicimos Ricky Martin, fue la inauguración. Buen trabajo de equipo humano, pero muy complicado y muy desafiante. Por todo lo que significaba instalar y generar un sistema nuevo completamente en un recinto para que funcione. Tanto internamente, a nivel técnico, a nivel de escenario. No es como el Movistar Arena, que está instalado hace tiempo. Porque el Claro Arena, al ser un recinto abierto, no está techado, está en San Carlos, muy lejos para la mayoría del público. Entonces, para poder ser una opción real frente a un Estadio Bicentenario, a un Monumental o al mismo Nacional, tiene que tener una mayor expansión de ese aforo”.
El estadio cuenta con una capacidad de 20.000 personas de aforo. A comparación del Estadio Monumental que tiene 42.000 de capacidad y el Estadio Nacional con 45.000.






