El alza se enmarca por recibir 13.962 denuncias por convivencia escolar en 2024. Expertas acusan falta de preparación y advierten del “trauma” que genera el bullying.
Un aumento explosivo en las denuncias por violencia y acoso escolar contra estudiantes del espectro autista ha mostrado una realidad en los últimos años. Según el informe de Denuncias en la educación escolar y parvularia de la Superintendencia de Educación, las cifras crecieron un 149% solo entre 2022 y 2024, pasando de 723 a 1.799 casos. Este alza se da en la cifra récord de 19.109 denuncias totales registradas en 2024, de las cuales 13.962 fueron por convivencia escolar. Si bien se ha presenciado un aumento general a una ciudadanía más informada y a nuevas normativas como la Ley de Autismo, psicólogos y expertos advierten que las cifras esconden una crisis de preparación en las comunidades educativas ante el “trauma” que genera el bullying.

Las nuevas brechas de convivencia
El informe de Denuncias en la educación escolar y parvularia (2014-2024) muestra que del total de 133.357 denuncias recibidas en la década, cerca del 70% corresponden a convivencia escolar. En solo dos años, aumentó la discriminación (67%), pasando a 2.039 casos en 2024 y el ciberacoso con alzas interanuales de 11%en 2023 y 7% en 2024.
A su vez, aparecen otras materias como denuncias relacionadas con el autismo, que crecieron un 149%, pasando de 723 casos en 2022 a 1.799 en 2024.
Paulina Piña, profesora de Educación Diferencial de la Universidad de Concepción, apunta a un retroceso en el abordaje del Trastorno del Espectro Autista (TEA) en escuelas, dando indicios de este deterioro en la pandemia.
Aseguró que hoy ha visto “muy poco dominio de trabajar con niños TEA”. La docente critica que muchos profesionales trabajan “más como cuidadoras que impartiendo”, dejando a un lado las prácticas que se deben hacer específicamente con ellos. Por otra parte, enfatizó que en carreras de pedagogía deberían existir ramos “específicos para educar a niños con problemas de aprendizaje o niños TEA”.
La crisis de inclusión
La profesora insiste en que la principal carencia es una capacitación que abarque a toda la comunidad escolar. Para abordar la violencia y la discriminación, se requiere un trabajo que incluya a “profesores específicos, especialistas con psicólogos, con el grupo que se trabaja en los PIE”, mencionó.
La falta de conocimiento y el trauma
Para Jeannine Charney, fundadora de BConnectAutismo y psicóloga especializada en Educación Especial y del espectro autista, las cifras son “espantosas”, pero tienen una explicación clara: “El bullying se da por la falta de conocimiento, tanto los niños como los profesores, porque muchas veces los profesores y profesoras hacen bullying también”.
Explicó que el aumento de diagnósticos no refleja más casos, sino visibilidad, lo que expone más a los niños al acoso cuando existe una comunidad que “no entiende su condición”. El impacto de esta violencia, advirtió, es un trauma profundo para las personas autistas, destacando que la tasa de suicidio en los niños jóvenes autistas es enorme. “Las personas autistas están llenas de trauma porque no logran procesar emocionalmente lo que está pasando”, dijo.
Que se haya abierto más el tema diagnóstico no implica que hayan aumentado los casos, sino que hay más diagnóstico y se conocen más. Como la gente no entiende lo que es el autismo, quedan expuestos.
Jeannine Charney
A su vez, explicó que entre niños y jóvenes, está la broma de que “el autista es un desconectado, un desadaptado”, haciendo que la persona autista que comunica su diagnóstico, quede aún más expuesto a posibles burlas. Según Jeannine, lo mejor que se puede hacer al respecto, es que “los establecimientos educacionales tengan que capacitarse”.
El impacto en las familias
“Sentí violento que me dijeran que tenía que medicarlo”
Detrás de las cifras, existen historias como la de Javiera Palma, madre de Julián, un niño autista de 6 años. Relató que, pese a que el colegio contaba con un Programa de Integración Escolar (PIE), el personal no supo cómo sobrellevar al niño y preferían llamar al apoderado para retirarlo.
El colegio donde asistí a Juli no es que haya sido un colegio con dinero ni mucho menos, pero tenían distintos profesionales que podrían haberlo ayudado. El tema es que no estaban ahí cuando se necesitaba.
Javiera Palma
“Me decían que poco menos tenía que medicarlo para que pudiera ir al colegio”, confesó Javiera, quien decidió sacar a su hijo del colegio y optar por clases particulares en casa, ya que, “no estaba siendo beneficioso para él”.
¿Qué dice la Ley TEA 21.545?


La Ley TEA, promulgada en Chile en 2023, tiene como objetivo asegurar la igualdad de oportunidades y la plena inclusión social, educativa y sanitaria de las personas con Trastorno del Espectro Autista.
En el ámbito educativo, la Ley TEA obliga a los establecimientos a crear entornos inclusivos, asegurando la participación, permanencia y progreso de los estudiantes dentro del espectro autista. Para ello, deben realizar ajustes en sus reglamentos, ofrecer acompañamiento social, emocional y adaptar los planes de estudio según las necesidades de cada alumno.






